Por Gabriel Iezzi
23/9/2019

La Responsabilidad Médica

En primer lugar, cabe aclarar que la responsabilidad civil del médico resulta asimilable a la responsabilidad civil en general, con el plus que la responsabilidad medica se inmiscuye en los derechos a la salud y a la vida, cuestión que hace de dicha responsabilidad una cuestión más específica y delicada para todas las partes que la componen, esto es, para el profesional médico y para la persona que percibe el servicio de éste.

Para la preservación de dichos derechos existe lo que en la actividad judicial llamamos los juicios de mala praxis, que se encargan de resarcir al individuo que vio alguno de estos derechos vulnerados específicamente por un profesional médico. La "mala praxis médica" y la "responsabilidad médica", se refieren a la mala práctica de un profesional de la salud – ya sea médico, enfermero, auxiliar, etc. – que se configura cuando su conducta sea típica, antijurídica y culpable en sede penal, o se den los elementos objetivos que sustentan la responsabilidad civil: antijuridicidad, relación de causalidad, factor de atribución y daño.

Una de las causas que pueden generar una mala praxis es la falta de información adecuada, esto es lo que básicamente se denomina “consentimiento informado”, que significa que el médico debe informarle de manera detallada los riesgos y/o complicaciones que entraña una determinada práctica médica, la técnica médica que se va a emplear, su curación y todo lo que tiene que ver con el período post-operatorio.

La información adecuada requiere que el médico informe con corrección todo lo anteriormente indicado, y por el otro que el paciente brinde su consentimiento pleno, es decir, con voluntad jurídica completa que incluye el discernimiento, la intención y la libertad, firmando el respectivo documento que acredite ambos actos.

Con algunas excepciones, ej. Riesgo de vida y de carácter urgente y no sea posible el consentimiento del paciente, en el caso que el paciente no presta su consentimiento el médico no puede practicar el acto médico, o sea, no puede prestar su servicio profesional.

En este sentido, cabe recordar el caso de los testigos de Jehová, quienes por razones religiosas no aceptan transfusiones sanguíneas, resolviendo la Justicia Argentina el derecho a la libertad como derecho fundamental del ser humano que: "una persona enferma, pero con discernimiento, no puede ser obligada coactivamente a una terapia que repugna sus creencias religiosas, si esa negativa no implica riesgos para terceros, sino únicamente para la propia vida o la propia salud" (Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina, 15-06-89, "Bahamondez, Marcelo", ED 134-297).

Otra de las causas que pueden generar un caso de mala praxis, es la prescripción errónea de drogas o medicamentos a personas alérgicas o sin informar los efectos colaterales o contraindicaciones. En este sentido, si bien la mayoría de los prospectos de medicamentos indican las contraindicaciones, es el médico quien posee los conocimientos necesarios tanto de la medicina en general como del estado de salud del paciente al que está tratando, el que debe informar adecuadamente.

La actuación en otra especialidad médica o no efectuar consultas cuando el problema médico supera los conocimientos o no derivar al paciente a otro centro de salud cuando no se cuenta con la tecnología requerida para el tipo de práctica, cabe también en un caso de responsabilidad médica. Al respecto la jurisprudencia ha dicho que "la circunstancia de que el médico que intervino quirúrgicamente a la actora carezca de título habilitante para ejercer la especialidad en cuestión y sólo sea un médico residente, configura un hecho generador de una presunción judicial contraria al médico" (CNCiv., Sala D, Argentina, 28-02-96, "G., F.M. c. Centro Médico Lacroze y otros", LL 1996-D-451.

Así es que también genera responsabilidad medica el no cumplir con las tres etapas obligatorias medicas: el diagnóstico, tratamiento y atenciones y cuidados. El medico tiene la obligación de cumplir con estas faces, que hacen a la plenitud de la salud del paciente.

Finalizando, cabe mencionar el caso de los tratamientos no recomendados para la afección de un problema de salud y su publicidad engañosa: La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil condenó a un odontólogo que incurrió en publicidad engañosa, promocionando sus tratamientos en un programa televisivo donde fueron presentados como "soluciones mágicas".

Si bien es cierto que, en los supuestos de cirugía estética, quien se somete a la misma, lo hace buscando un fin concreto, careciendo de patología, ello no quiere decir que se garantice su resultado, pues también los factores endógenos y exógenos juegan un papel determinante, no perdiendo la medicina por ello su carácter de ciencia axiológica relativa. Sin embargo, en los supuestos de cirugía voluntaria, si no se informa al cliente de tales eventualidades y se le indica, a través de publicidad engañosa y promocional, que se va a obtener el resultado buscado, la obligación se hace de resultado, por una información inadecuada que ha viciado el consentimiento.

En conclusión, es recomendable que los médicos tengan en cuenta que la historia clínica de un paciente llevada en debida forma, es el instrumento principal probatorio para oportunamente poder demostrar que su práctica médica fue consecuente con las leyes que reglamentan su ejercicio.



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